Desde la Junta de Extremadura y la Universidad de Extremadura, en el seno del “Convenio de colaboración entre ambas entidades para el desarrollo de investigaciones epidemiológicas, sobre tuberculosis, brucelosis, y otras enfermedades de declaración obligatoria que amenazan a la cabaña ganadera extremeña 2026-2028 (DOE nº 250, del 30 de diciembre de 2025)”, se ha realizado el seguimientos de los casos de Lengua Azul de nuestra Comunidad Autónoma en el último año mediante la realización de encuestas a los ganaderos afectados, con el fin de mejorar la comprensión de cuál está siendo el impacto de esta enfermedad en nuestro ganado, y el papel que está jugando la aplicación de profilaxis vacunal en las explotaciones afectadas.
Pero antes de comenzar con el trabajo realizado con los datos de los casos de Lengua Azul y los resultados obtenidos, aclaremos el contexto en el que se enmarca este estudio.
¿Qué es la Lengua Azul?
Se trata de una enfermedad infectocontagiosa de declaración obligatoria, producida por un virus del género Orbivirus, que es transmitida por la picadura de mosquitos vectores del género Culicoides, y que afecta principalmente al ganado ovino. Actualmente, existen hasta 36 serotipos diferentes del virus, describiéndose los serotipos 1, 3, 4 y 8 como los serotipos circulantes en España, así como en Extremadura, en los últimos años.
Esta enfermedad tiene un marcado carácter estacional, puesto que el virus depende de la proliferación de los mosquitos que actúan como vectores, por lo que los casos de Lengua Azul se registran principalmente durante los meses de verano y otoño.
La especie ovina es la mayoritariamente afectada por esta enfermedad, aunque el virus también puede infectar a caprinos y bovinos, así como a cérvidos silvestres, aunque generalmente no desarrollan sintomatología y se establecen como portadores asintomáticos.
¿Qué problemas genera esta enfermedad?
Esta enfermedad provoca síntomas y lesiones tales como úlceras orales, edemas faciales, laminitis y cojeras, así como debilidad y depresión; que suelen desembocar en la recuperación de los animales tras la aplicación de tratamiento sintomático, aunque con la evidente pérdida de producción, ya sea de leche, o por la aparición de abortos y retrasos en el crecimiento; y aunque de forma mucho menos frecuente, en los casos más graves y en los animales más débiles, puede acabar provocando la muerte de los mismos.
¿Cuál es la situación actual de la enfermedad en España? ¿Y en Extremadura?
A partir del año 2024 el número de focos de Lengua Azul aumentó de manera drástica en España, con especial intensidad en comunidades como Extremadura, Andalucía, Cataluña o Islas Baleares, con un incremento del número de casos con respecto al año anterior en la Región de Extremadura de 16 focos a más de 1.000. Esta situación, unida a la circulación simultánea de 4 serotipos diferentes, y la dificultad de proporcionar protección vacunal frente a cada uno de los serotipos, obligó a rediseñar la estrategia de control y erradicación que se venía planteando anteriormente, implementando la vacunación voluntaria de los animales susceptibles, y eliminando la obligatoriedad de la vacunación.
Una vez analizado el contexto en el que se enmarca esta enfermedad en nuestra región, veamos cómo se ha realizado el presente estudio.
Realización de encuestas
Durante todo el año 2025, se ha realizado el seguimiento de los casos compatibles con Lengua Azul en las explotaciones de ovino de Extremadura que han sido comunicados oficialmente. De esta forma, se han realizado encuestas previamente diseñadas para recoger la máxima cantidad de información posible de los casos. Mediante estas encuestas se han recogido los datos productivos de las explotaciones (especies, número de animales, tipo de explotación, orientación productiva, etc.); la gravedad de los casos, registrando el número de animales enfermos, la mortalidad, los principales síntomas detectados, o la evolución de los casos; y la profilaxis realizada en la explotación, principalmente referente a la vacunación de los animales (fecha de vacunación, serotipo vacunal, número de animales vacunados, etc.).
Además, se ha confirmado mediante la recolección de muestras y el desarrollo de las técnicas laboratoriales la presencia del virus en los animales de estas explotaciones, y se ha identificado el serotipo implicado en los diferentes casos.
Descripción de los casos
Durante el año 2025 se ha realizado el seguimiento mediante las encuestas de un total de 1.008 casos de Lengua Azul en explotaciones de ovino, produciéndose la gran mayoría entre los meses de agosto y noviembre. El porcentaje de afectación de las explotaciones (explotaciones con Lengua Azul / explotaciones totales) ha sido de en torno al 10 %, variando este porcentaje entre un 3.33 % y un 17.57 % entre las diferentes comarcas de Extremadura, tal como se representa en la Figura 1.
En las explotaciones afectadas por este virus enfermaron en torno a un 22 % de los animales, que presentaron principalmente malestar general, depresión, fiebre, abortos, edemas faciales, complicaciones neumónicas o disnea, lesiones en la mucosa oral, cojeras, e incoordinación de movimientos y dificultad para caminar. Finalmente, alrededor de un 7 % de los animales de la explotación acabaron muriendo a causa de la enfermedad.
¿Qué serotipos estuvieron implicados?
Los serotipos del virus de la Lengua Azul identificados en los focos estudiados fueron principalmente los serotipos 3 (en el 83 % de las explotaciones afectadas) y 8 (en el 43 %), siendo aislado el serotipo 1 de forma anecdótica en una única explotación. Además, ambos serotipos se pudieron identificar en la misma explotación de forma simultánea en el 25 % de los casos estudiados. El impacto de estos dos serotipos fue similar tanto en el número de animales enfermos como en la mortalidad causada.
¿Qué estatus de protección vacunal tenían las explotaciones afectadas? ¿Cómo influyó en la gravedad de los casos?
La información recogida con las encuestas nos ha permitido evaluar el impacto de la vacunación frente a este virus tanto en la morbilidad (porcentaje de animales enfermos sobre el total de animales de la explotación) como en la mortalidad (porcentaje de animales muertos sobre el total). Para ello, establecimos un periodo que denominamos de protección vacunal, que comprende entre los 21 días y los 6 meses antes del inicio de los síntomas, en base al funcionamiento general de este tipo de profilaxis, que suele necesitar en torno a las 3 semanas para generar la inmunidad, y que tras 6 meses puede perder funcionalidad frente al virus.
En base a esta clasificación, se registró que un 64 % de las explotaciones afectadas se encontraba dentro de este periodo de protección vacunal al inicio del foco, mientras que un 18 % habían vacunado a sus animales más de 6 meses antes de la aparición del foco o en menos de 21 días, y otro 18 % no habían aplicado ningún tipo de profilaxis vacunal.
Mediante el análisis de los datos comprobamos como las explotaciones que se encontraban dentro del periodo de protección vacunal redujeron significativamente su morbilidad alrededor de un 13 % y la mortalidad en torno a un 35 % con respecto a las explotaciones que no habían vacunado (Figura 2), por lo que se puede asegurar que la vacunación fue eficaz reduciendo la gravedad de los casos.
¿Qué ocurrió en las explotaciones que habían vacunado pero estaban fuera del periodo de protección?
Los datos de morbilidad y mortalidad en estas explotaciones se situaron en valores intermedios, por lo que la vacunación fue eficaz reduciendo la gravedad de los casos de Lengua Azul, pero en menor medida que en las explotaciones que se encontraban dentro del periodo de protección, como se muestra en la Figura 2.
¿Qué efecto tuvo la vacuna en aquellas explotaciones que la aplicaron una vez que se hubo iniciado el brote y algunos animales ya presentaban síntomas?
Muchas de las explotaciones afectadas que no habían aplicado esta profilaxis previamente vacunaron a sus animales cuando detectaron los síntomas de Lengua Azul, y fue otro de los factores que se analizaron, cómo influyó esta vacunación en la gravedad de los casos. De esta forma, se observó cómo la vacuna fue capaz nuevamente de reducir de forma significativa la morbilidad y mortalidad media de los animales con respecto a las explotaciones que no aplicaron ningún tipo de profilaxis vacunal, aunque en menor medida que las explotaciones que se encontraban dentro del periodo de protección vacunal, en este caso en un 12 % la morbilidad y un 20 % la mortalidad.
Este artículo ha sido elaborado por Eduardo José García Vicente, José Carlos Moreno Muñoz, José Luis Cardeno Vargas, Sonia Pastor Tejeda, José Antonio Rodríguez Correa, Javier Hermoso de Mendoza Salcedo y David Risco Pérez, profesionales vinculados a Neobéitar S.L., el Servicio de Sanidad Animal de la Junta de Extremadura y la Universidad de Extremadura, dentro del marco de colaboración establecido entre ambas instituciones para el estudio de enfermedades de declaración obligatoria que afectan a la cabaña ganadera extremeña.






